DIÁVOLO II. CAPÍTULO 97. El derecho de ser feliz
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 97. El derecho de ser felizEl amanecer se filtraba lentamente a través de las cortinas, llenando la habitación con una luz suave y rojiza, como una promesa. Eyra se revolvió entre las sábanas, sintiendo todavía la calidez de la noche anterior sobre su piel, pero cuando su mano lo buscó, se dio cuenta de que Adriano no estaba a su lado en la cama.Abrió los ojos en un segundo y al levantar la vista, estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados frente a su pecho y el ceño sombrío, como si un mal pensamiento lo estuviera torturando. Miraba hacia fuera, pero su expresión era distante y rígida, casi perdida más allá de la línea del horizonte.Eyra parpadeó, todavía adormilada, pero la tensión en los hombros de Adriano la sacó por completo del sopor. Se incorporó en la cama, apoyando los codos en las sábanas y lo miró con un poco de preocupación.—¿Quieres asustarme tan temprano, Diávolo? —preguntó con voz ronca, aún arrastrada por el sueño, y Adriano no g
Leer más