**AVA DUVAL**La lluvia salpicaba contra la ventana mientras estábamos sentados cómodamente en el coche. Mis ojos se desviaron de la ventana hacia Ethan, que ocupaba el asiento del conductor, en silencio.Sus ojos oscuros parpadearon, con las pestañas agitándose. Mis labios se curvaron en una sonrisa mientras mi mirada bajaba hasta sus labios. Para ser un guardaespaldas, este hombre me ponía en peligro. Su manzana de Adán subió y bajó, y yo tragué con fuerza.—No deberíamos volver a hacer eso —dije riendo. Ethan me miró de reojo, con una sonrisa burlona—. Entonces no vayas a las fiestas de VAR.Sus labios se fruncieron, pero supuse que en realidad lo decía en serio.Me recosté en el asiento, cerré los ojos y lancé la pregunta que me había estado molestando desde que planeamos nuestra huida.—¿Lo hiciste, verdad? Con la hija de esa mujer.Por el rabillo del ojo vi que su mirada se llenó de dolor, sus labios se inclinaron hacia abajo en un ceño fruncido, pero solo fue un instante.—No…
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