CAPÍTULO 65:POV DE AXELEl camino hacia Rama Este me tragó entero antes de que encendieran la primera lámpara y lo dejé. Me apreté la capa, encorvé los hombros del modo en que lo hace un hombre que caminó demasiado y no quiere que nadie pregunte por qué, y funcionó, porque nadie miró dos veces, nadie me llamó alfa, nadie se apartó, solo se movieron alrededor de mí como si fuera clima, como si fuera una sombra que habían visto cien veces antes, y durante las primeras horas eso fue un alivio, la clase de alivio que sientes cuando te das cuenta de que puedes estar en una sala llena de gente y ninguno sabe lo que hiciste, lo que dijiste, lo que juraste de rodillas hace dos noches, y me dije que eso era bueno, ese era el punto, ser invisible para poder escuchar lo que decían cuando los alfas no estaban en la sala. Pero ser invisible corta en ambos sentidos, porque cuando eres invisible tampoco te recuerdan, y eso empezó a caer mal antes de que pusieran el primer cuenco de estofado frente
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