— Deja de mentir, Aayush —dije—. Sé que somos amigos, pero eso no significa que vaya a aceptar que mientas para librarme de la culpa.— Fui yo, señor Enzo —Aayush ni siquiera me miró, intentando asumir la culpa.Enzo, por su parte, me miraba incrédulo. Mientras Aayush intentaba cargar con la culpa por mí, diciendo una verdad en la que yo jamás lo involucraría, Enzo se quitó la chaqueta e intentó ponérmela encima.— No me toques —grité, haciendo que todos dieran un respingo—. Nunca más me toques, Enzo Asheton —le tiré la chaqueta.— No vas a salir de aquí así.— Estamos divorciados —dije, orgullosa.— No firmé una mierda.— Pues lo firmarás, o presentaré una demanda contenciosa.— No sabes lo que estás diciendo —dijo Enzo, aturdido.— Si vuelves a tocar a mi hermana, te mato —aseguró Will.Señalé a Enzo, hablando con tranquilidad. Y joder, esa tranquilidad me confundía:— Enzo, eres como el viejo celular Nokia… lo único bueno que tiene es la serpiente.Enzo se puso las manos en la cabe
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