Somalia poco a poco había logrado tranquilizarse. El llanto que durante largos minutos había sacudido su cuerpo terminó apagándose hasta convertirse en una respiración pesada. Permanecía acurrucada contra Zachary, sintiendo el calor que desprendía su cuerpo mientras él le había acariciado la espalda y el cabello.Sin embargo, en algún momento aquellas caricias cesaron. Él había dejado de moverse, aunque Somalia, demasiado consumida por el dolor, no lo había notado.Cuando finalmente consiguió serenarse un poco más y levantó la cabeza para mirarlo, vio que Zachary se había quedado dormido.Mientras dormía parecía otra persona, alguien distinto al Alfa dominante, impredecible y perturbador que ella había conocido desde que llegó a Norval. Viéndolo así, cualquiera habría pensado que se trataba de un hombre sereno, incapaz de cometer los actos crueles que ella ya había experimentado en carne propia.Aquello la sorprendió. Nunca imaginó que él fuera capaz de permanecer a su lado para conso
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