Luciana observaba el desarrollo de los acontecimientos, esforzándose por mantener una expresión serena. A su lado, Rowan permanecía atento y vigilante, mientras Gio y Erick se concentraban en pulir sus contrargumentos. Sin embargo, en el extremo opuesto, Dante y Marcella se mostraban rebosantes de confianza. Dante, con una sonrisa de suficiencia en los labios, le susurraba cosas al oído a Marcella de tanto en tanto, a lo que ella respondía con una leve y convencida sonrisa. Ambos parecían disfrutar del proceso, seguros de que el desenlace se ajustaría a sus deseos.A pesar de ello, Dante no dejaba de mirar de reojo a Luciana, vigilándola con la mirada mientras se preguntaba de dónde nacía la templanza que ella exhibía esa tarde. La vista de la mujer se mantenía fija al frente, inquebrantable, como si ya conociera el veredicto final.«¿Qué es lo que tanto miras, cari&
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