Punto de vista de NinetteLa mañana siguiente amaneció tranquila, casi engañosamente pacífica. La luz del sol entraba suave por las cortinas del dormitorio, bañando nuestros cuerpos desnudos en un tono dorado cálido. Marco dormía profundamente a mi lado, con un brazo posesivo rodeando mi cintura y su pierna entrelazada con la mía. Su polla descansaba semi-dura contra mi muslo, aún pegajosa de la última vez que me había llenado durante la noche.Me moví ligeramente y él despertó al instante, como si su cuerpo estuviera programado para sentirme. Sus ojos grises se abrieron y me miraron con esa mezcla de amor y hambre que siempre me derretía.—Buenos días, mi amor —murmuró con voz ronca de sueño. Su mano bajó por mi espalda hasta agarrar mi culo con firmeza, atrayéndome más contra él—. ¿Dormiste algo?—Poco —admití, besando su pecho—. No dejo de pensar en ella… en Seraphina. Y en ese USB.Marco rodó sobre mí, colocándose entre mis piernas abiertas. Su polla, ya completamente dura, rozó m
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