Se reunieron para la cena esa noche. En el comedor, la risa de Emily flotaba en el aire, seguida del tono bajo y cortés de William. Sandra entró con una sonrisa serena, sus ojos se cruzaron con los de William por un fugaz instante. «Entonces, Emily, ¿cómo va el trabajo?»Emily se lanzó a contar una historia sobre su empleo, sus palabras saliendo a borbotones en un nerviosismo apresurado. Sandra escuchaba, sus palabras rezumando cortesía, pero su mirada seguía desviándose hacia William. Él era un maestro del encanto, reía con Emily, sin mirar nunca a Sandra.Cuando llegó el plato principal, Sandra se volvió hacia William, con voz ronca. «William, ¿crees que es posible que una persona ame a alguien que nunca ha tenido realmente?»El comedor se quedó en silencio. Los ojos de William finalmente se encontraron con los de ella, ardiendo de ira y curiosidad. «No estoy seguro de a qué te refieres, Sandra», dijo, con voz controlada, sus dedos apretando con fuerza la copa de vino.La sonrisa
Leer más