La noche ya se había asentado por completo, pero la reunión no se detuvo; al contrario, se volvió más ruidosa, más llena. Las suaves luces alrededor del cementerio se mezclaban con el resplandor que venía de afuera a medida que llegaba más gente. Sus voces se fundían en un zumbido continuo de conversaciones y risas bajas que no coincidían del todo con el motivo por el que todos estaban allí. Scarlette se encontraba entre ellos con una copa en la mano, los ojos moviéndose lentamente mientras daba un sorbo solo para tener algo que hacer, porque la verdad era que ya estaba cansada de todo: de las caras, de la tensión, de la pesadez en su pecho por razones que no quería admitir.Exhaló en silencio, sus dedos apretando ligeramente la copa mientras miraba de nuevo hacia el área principal, donde Lucien seguía rodeado de gente pero sin formar realmente parte de ella. Su expresión era ilegible, como siempre. Por un momento consideró volver hacia él, pero algo dentro de ella la detuvo, algo que
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