El sol brillaba con fuerza cuando la familia Milton llegó a la playa. El sonido de las olas rompiendo contra la orilla llenaba el aire, y el aroma a agua salada y protector solar de coco flotaba con la brisa.Sophia reía mientras perseguía a sus gemelos y a Jack, que corrían por la arena mientras ella intentaba ponerles protector solar.—¡Addison, Aiden, Jack! ¡Deténganse un segundo, necesito ponerles protector! —llamó Sophia.Tenía las manos llenas de botes de protector solar y toallas coloridas porque nadie quería las blancas.Los niños reían y gritaban, escapando de ella. —¡No, mami! ¡No queremos protector! —exclamó Addison.Aiden y Jack se unieron, haciendo caras graciosas mientras seguían evitando los brazos de Sophia. —¡Ya somos superhéroes, no necesitamos protector! —dijo Aiden, haciendo una pose.Sophia rio y negó con la cabeza. —¿En serio? Pues los superhéroes también necesitan protector, ¿sabían?—¡Sí, tía Sophia! ¡Si nos quemamos nos saldrán superpoderes! —gritó Jack.
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