~Hunter~Observo la escena ridícula que se desarrolla frente a mí, con los brazos cruzados y la paciencia agotándose.El niño... Caesar... está tirado en el suelo como si estuviera haciendo una huelga de hambre. Celine se arrodilla a su lado, las manos temblorosas mientras intenta levantarlo. Él patea, se retuerce, se deja caer de espaldas otra vez.Suelto un suspiro fuerte.«Caesar, levántate.» Mi voz sale cortante, cargada de una frustración para la que no tengo tiempo.Nada. Ni se mueve. Solo dos ojazos azules me miran fijamente desde abajo. Unos ojos azules muy familiares.Celine sigue intentando, sigue fallando. No sé por qué la contraté. No sé por qué contraté a ninguna de ellas. Toda esta casa es un circo y parece que soy el único que no recibió el memo.La señora Bartley, la jefa de mucamas, se acerca marchando como si fuera a resolver el problema del siglo. «Lo siento, señor. Esto no volverá a pasar», dice, lanzándole a Celine una mirada lo suficientemente afilada como para c
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