CASSAINElla se tambalea de repente.Al principio pienso que solo está mareada, así que intento calmar mis nervios ya tensos.Un segundo se está riendo de algo que dijo Aretha, con los dedos todavía enganchados suavemente en la manga de mi camisa, los ojos brillantes, viva, cálida... y al segundo siguiente, el color desaparece de su rostro como si alguien hubiera desenchufado una máquina en funcionamiento.—¿Eve?Sus rodillas ceden y...La atrapo antes de que toque el suelo.Su cuerpo cae en mis brazos, flácido, aterradoramente inmóvil y pálido.—¡Evelessa! —grito presa del pánico, pero no responde.Su cabeza cae hacia atrás sobre mi brazo, sus pestañas descansan demasiado quietas sobre sus mejillas.No. No, no, no.—Eve, abre los ojos. —Le sostengo el rostro, mi pulgar presionando su mejilla—. Mírame, cariño.Nada.Aretha está diciendo algo, pero no escucho nada. La gente mira, manteniéndose lejos de mí. Algunos corren aterrados y aun así...No escucho nada de eso.Solo escucho el si
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