POV Lewis Stinson Me quedé a solas con ella. Cristina parpadeó despacio, la confusión del desmayo aún enturbiando sus ojos castaños. Apoyó las manos temblorosas en el cuero del sofá, intentando sentarse. Cuando su mirada finalmente encontró la mía, su respiración falló. Abrazó su propio vientre en un instinto protector primitivo. Embarazada. La palabra golpeó mi mente de nuevo, pero, esta vez, la matemática no trajo posesividad. Trajo un pavor abrumador. Un hijo. Un hijo con ella. Mi pecho se apretó tan fuerte que casi me encorvó. Reconocer a ese niño sería la prueba definitiva de que había seguido adelante. Sería aceptar que la vida estaba brotando de mí nuevamente, lejos de Victoria. Era una traición imperdonable a la memoria de mi esposa muerta. Una traición que me negaba a cometer. El pavor se transformó en la única emoción que yo sabía controlar: la rabia. Una rabia ciega, letal y venenosa. Erguí mi muro de hielo tan rápido y tan alto que el aire en la oficina pareció conge
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