Dos semanas despuésLa celda en Centro de Detención Metropolitano es pequeña, fría, y huele a desinfectante barato. Victoria Mendoza está sentada en catre delgado, su traje de antes reemplazado por uniforme naranja de prisionera. Sin maquillaje, sin su cabello perfectamente arreglado, sin nada de la imagen pulida que proyectaba al mundo.Su abogado, defensor público sobrecargado, acaba de irse después de entregar noticias devastadoras. El fiscal no está ofreciendo acuerdo. Quieren juicio completo. Los cargos: intento de secuestro, poner en peligro bienestar de menor, invasión de propiedad, malversación de fondos corporativos, conspiración para cometer fraude.Sentencia potencial: quince a veinte años."Pero no lastimé a la niña," había protestado Victoria. "Ni siquiera llegamos a salir de la propiedad.""El intento es suficiente," respondió el abogado con cansancio de alguien que ha tenido esta conversación mil veces. "Y los testigos son sólidos. Carla DeMarco. Sofía Torres. Guardias
Leer más