Punto de vista de Adrian—Ya llegamos —anuncié, aunque era innecesario y ella podía ver perfectamente la casa frente a ella—.—¿No vas a pasar a tomar un té o un vino? —preguntó mamá.Arqueé una ceja—. Ahora me has confundido. Son dos opciones extrañas.—Había que decir algo, ¿no? Entra conmigo, por favor —dijo, saliendo del coche.Cerré los ojos con fuerza y respiré hondo. Ha sido un día larguísimo. Tuve que dejar a Maxwell cuando salía a cenar. Era como si supiera que no iba a terminar sin drama. Cuando mamá pide un momento a solas, planea ser entrometida. Y no estoy seguro de querer lidiar con eso ahora mismo. Aun así, eso no me impidió salir del coche.—Bienvenido, señor. Judith, la empleada doméstica, me saludó al entrar. —¿Qué desea que le ofrezca?—Un poco de vino, gracias.—Muy bien, señor. La señora Sterling está en su estudio.—De acuerdo. Exhalando lentamente, entré al estudio. Mamá estaba sentada en su sillón favorito, mirando por la ventana. La media luna iluminaba el c
Leer más