[Narrado por Liam Donovan]La luz del amanecer en la costa italiana tiene una forma particular de entrar por las rendijas de las persianas: es una línea de oro que corta la penumbra y expone todo lo que intentamos esconder en la oscuridad. Me desperté antes que ella, como siempre, pero esta vez no salté de la cama para revisar el perímetro. Me quedé allí, sintiendo el peso de Mia contra mi pecho, su respiración cálida golpeando rítmicamente contra mi cuello.Todavía estaba dormida, con el rostro relajado y esa vulnerabilidad que solo me mostraba a mí cuando sus defensas de abogada y de heredera estaban apagadas. No pude evitarlo. Me incliné sobre ella, aspirando el aroma de su piel, y empecé a besar su cuello con una lentitud que torturaba mis propios sentidos.
Leer más