~ELENA~La puerta principal se abre de golpe y mi padrastro entra furioso.Mi madre lo sigue dentro, con los ojos muy abiertos y el rostro pálido. Aprieta su bolso como si pudiera mantenerla a salvo.“¿Dónde están?” La voz de Lorenzo es lo suficientemente afilada como para cortar la piedra.Como si mis hermanastros supieran que ha regresado o lo que está a punto de suceder, bajan las escaleras casi al mismo tiempo.“Quiero verlos a todos en la sala de interrogatorio. Ahora,” dice Lorenzo, su voz mortal pero calmada.Pasa junto a mí sin mirarme, su largo abrigo negro ondeando detrás de él como una nube de tormenta. Mi pecho se contrae. Ya lo sabe.Minutos después, Nico, Vincenzo, Riccardo y yo entramos en la sala de interrogatorio. Sus rostros están en blanco, ilegibles, pero el aire a su alrededor vibra con tensión.Lorenzo está de pie detrás de la larga mesa de roble, sin sentarse, sus manos apoyadas planas sobre la superficie. La luz de la lámpara de araña atrapa el plateado de su c
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