101. Lluvia de lágrimas en la puerta
A Elara se le atascó el aliento en la garganta. La amenaza de Richard resonaba en sus oídos. Cárcel. Ese anciano realmente la arrojaría a una celda bajo cargos falsos si se negaba a marcharse.Jaxon soltó el brazo de Elara al instante. El hombre dio un paso al frente, ocultando el cuerpo de la chica detrás del suyo. Sus oscuros ojos se clavaron en su padre con un destello de ira pura, a punto de estallar.—Si le pones un solo dedo encima, te juro que reduciré a cenizas lo que queda de tu empresa esta misma noche —gruñó Jaxon en voz muy baja—. ¿Qué clase de documentos secretos podría robar? Ya no te queda nada, Richard.—Puede que haya perdido el puesto de CEO —Richard esbozó una sonrisa gélida—, pero sigo teniendo muchos contactos en la policía. ¿Crees que no se tomarían en serio la denuncia por robo de uno de los mayores accionistas? Esta chica no es más que una estudiante universitaria común y corriente, Jaxon. Quedará arruinada en un solo día.—¡Basta! —gritó Sarah, histérica. La m
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