NO DEBÍ PERDER[MICHAEL]No conozco su cocina lo suficiente como para moverme con soltura, pero aun así encuentro la forma de arreglármelas. Preparo café con movimientos más lentos de lo habitual, exprimo naranjas intentando no hacer demasiado ruido y dejo unas tostadas sobre la mesa, cuidando cada gesto como si eso pudiera compensar, de alguna forma absurda, todo lo que no hice cuando debía.Mientras me muevo por ese espacio, hay una sensación que empieza a instalarse sin permiso. No es comodidad, tampoco es pertenencia, pero se le parece demasiado. Es como si, por un momento, pudiera encajar en una rutina que nunca fue mía, en una vida de la que estoy completamente fuera… y aun así, no quiero apartarme.La risa de Bruno rompe ese pensamiento con una naturalidad que me obliga a girar la cabeza de inmediato. Lo encuentro mirando hacia el suelo, completamente fascinado con algo que aún no entiendo, hasta que sigo su mirada y descubro el motivo: su plato está tirado, vacío, como si hubi
Leer más