**Jacob**Volví a mi habitación de la misma manera en que siempre caminaba a cualquier parte. Con paso firme. Sin apresurarse.Me senté al borde de la cama y miré fijamente la pared de enfrente.*¿Me usó?*El pensamiento llegó en silencio y se negó a marcharse.Lo examiné, dándole vueltas de la misma manera en que examinaba cualquier problema, sin sentimentalismo, sin ruido.Anoche ella había venido a mí vulnerable y temblando, y yo había creído cada segundo de ello.*Lo sentí* cada segundo. Y yo no era alguien que sintiera las cosas con facilidad.Se había metido bajo mi piel de una manera en que nadie jamás lo había hecho, y yo lo había permitido, voluntariamente, convencido de que lo que había pasado entre nosotros era real.Ahora estaba menos convencido.Apoyé los codos en las rodillas y el rostro entre las manos.*¿Fue real algo de eso?*¡Toc, toc!—¿Qué quieres? —pregunté con enojo, esperando que fuera Adrian o Ava.—¡Disculpe, señor! La señora le manda llamar.—¡Ah!—¿Para qué?
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