Nos bajamos del auto y me abrazo a su musculoso brazo para entrar al lugar. Kyle confirma la reservación y nos entregan unas canastas con algunos artículos personales. Un encargado nos guía a nuestra cabaña.En el camino voy observando todo con curiosidad. El lugar está lleno de naturaleza, hay muchos caminos pequeños que terminan en cabañas, u otros lugares para pasar el rato. Puedo visualizar un grande lago y un muelle de madera que se ve espectacular. El chico nos guía por un sendero, que lleva a una cabaña, afuera tiene una hamaca y una mesa para comer al aire libre.Nos entrega las llaves. — que disfruten su estadía. En caso de que quieran usar alguna atracción solo deben llamar a la recepción y prepararemos el equipo.— Muchas gracias. — dice el pelinegro y el hombre se va dejándonos solos.— Lo tenías todo planeado. — le digo mirando alrededor maravillada, nuestra cabaña está apartada del resto, y queda a unos metros de la orilla del lago. Es increíble.— ¿Te gusta? — inquiere
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