Bela va caminando por el pasillo, acariciando su barriga con ilusión.Su mente ya no separaba la realidad de la ficción.— Sí, sí, por supuesto que sí, pequeño cachorro adorable.— Sus pasos eran firmes y llenos de energía— En el momento en que te tenga entre mis brazos, absolutamente nada de lo que haya pasado antes de eso importará.— Susurraba, concentrada en acomodar bien su barriga.— Si él quiere acomodar, poner todo en su sitio, ya es hora de tener mi puesto como luna.Se coloca justo frente a la puerta del salón y sonríe, abriendo la puerta sin avisar siquiera.En el momento en el que Malía se encuentra con su mirada, Bela siente que algo en el aire no está para nada bien.— Bienvenida, princesa— dice Malía con una sonrisa fría y apática.“¿Dónde quedo su rabia? Su enojo… su dolor?” piensa la princesa al verla tan contenta y cómoda.— ¿Qué? ¿Qué demonios haces tú aquí?Ella se gira para reclamarle al alfa.Sin embargo, Marek solamente la observa.— Tranquila, Bela, tranquila, t
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