DAMIAN WINTEREl apartamento estaba lleno de las suaves risas de Danian mientras empujaba el carrito verde por la sala. Me agaché en la alfombra, observándolo hacer curvas exageradas con el juguete. El cabello castaño le caía sobre la frente, todavía húmedo del baño que le había dado un rato antes.—Vas demasiado rápido, campeón —comenté.Él levantó la cara hacia mí, sonrió y extendí los brazos, atrayéndolo hacia mí. Danian se acurrucó contra mi pecho y entonces sonó el timbre.Fruncí el ceño y me levanté con él en brazos. A esa hora, casi las ocho de la noche, no esperaba a nadie. Abrí la puerta y encontré a Lizzy, jadeante, como si hubiera subido las escaleras del edificio en vez de tomar el ascensor.—Necesito hablar contigo —dijo, entrando antes de que pudiera invitarla.Danian se aferró a mi cuello, desconfiado.—Hola, cariño —Lizzy intentó sonreírle, pero su mirada seguía agitada.—¿Qué pasó? —pregunté, llevando a Danian de vuelta a la alfombra. Él volvió al carrito, pero sus oj
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