Addison se fue temprano , eso era parte de su plan. Le anunció a Jonathan que Leo estaba cenado y bañado, listo para dormir. En cuanto Addison salió por la puerta Leo apareció, como si hubiera estado esperando que su madre se fuera. Elizabeth estaba en una llamada de trabajo con Alondra, pero podía escuchar las voces de Leo y Jonathan.—Papá.—Dime.Leo estaba sentado frente a Jonathan en el sillón, con su cobija de apego.—Quiero pedirte algo.—Dime —repitió Jonathan.—Quiero... —Leo frunció el ceño—. Quiero que seamos una familia. Tú y mami y yo. Los tres juntos. Jonathan no dijo nada de inmediato. —En la misma casa —dijo—. Como los papás de Mateo. Que llegan juntos y cenan juntos y los fines de semana van al parque los tres. —hizo una pausa—. Yo quiero eso. Jonathan se inclinó hacia adelante, los codos sobre las rodillas, la cara a la altura de la de su hijo.—Leo...—¿Lo puedes intentar, papá? —dijo Leo. Y en esa pregunta había algo que no era demanda sino súplica, lo más puro
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