Capítulo 22 La casa estaba en silencio, de esos que guardan palabras no dichas, y eso hacía que el ambiente se volviera pesado. Matthew estaba de pie en el pasillo oscuro, con las llaves apretadas con fuerza en la mano. El eco de la voz de su madre aún resonaba en sus oídos; era cortante, decepcionada, definitiva. Ni siquiera se puso una chaqueta antes de salir a la fría noche. La puerta se cerró tras él con un suave clic que, de alguna manera, sonó más fuerte que la discusión. Las calles estaban casi vacías, iluminadas por farolas parpadeantes que proyectaban largas y solitarias sombras. Cuando llegó al bar, sentía el pecho pesado, como si algo dentro de él presionara contra sus costillas, intentando salir. Klaus ya estaba allí. “Oye, ¿me estás llamando a estas horas? ¿Sabes que tengo que hacerle compañía a mi esposa?” “¡Estoy pasando por un mal momento!”“Tienes un aspecto terrible, se nota” murmuró Klaus, deslizándose un vaso. Matthew no respondió al principio. Se quedó miran
Leer más