No durmió la noche anterior.No por ansiedad.Por la particular lucidez de alguien que comprendía que algo importante era inminente y cuyo cuerpo había decidido que dormir no era una respuesta suficiente.Yacía en la oscuridad junto a Xavier y pensaba en las dos semanas de testimonios.En la declaración inicial de Patrick y los nombres de sus padres.En el Dr. Harlow, la cláusula sancionada y el nombre de su madre en un documento judicial.En Jeremy, en el estrado, diciendo «más vale tarde que perdido para siempre», sin saber que esa era la frase.En Catherine Aldridge, que había testificado durante dos días completos y había dicho todo lo que había prometido decir sin titubear.En Harrow, que había sido preciso y exhaustivo, y había observado los intentos de la defensa por desacreditarlo con la serenidad de un hombre que ya había decidido que nada podía ser peor que lo que ya había afrontado.En las ocho familias que colaboraron, cuyos testimonios individuales habían ido construyendo
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