Punto de vista de MasonFui yo quien fue a su apartamento. Fui yo quien le entregó el sobre con la carta de Elias. Fui yo quien la sostuvo cuando le dio el ataque de pánico, abrazándola, sintiendo el latido frenético de su corazón contra mi pecho.Durante las últimas cuarenta y ocho horas, salí de las sombras. Me convertí en su escudo. Cociné para ella, reí con ella y luché por ella en una sala de juntas llena de multimillonarios.Y ayer por la tarde y anoche, cuando finalmente me miró no como a su abogado, sino como a un hombre... cuando me atrajo hacia aquel escritorio de caoba y me besó con un hambre desesperada y voraz... sentí que por fin, de verdad, había vuelto a la vida.Y lo destruí. Lo destruí todo.Ahora mismo, estaba sentado en la oscura cabina de mi sedán en el estacionamiento subterráneo, los recuerdos se desvanecían, dejándome atrapado en la agonizante realidad del presente.Apreté el volante con fuerza, apoyando la frente contra el cuero frío.La había esperado catorce
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