024. Los crímenes deben pagarse
Aiden Su garganta se mueve al tragar saliva, impactada por la sequedad con la que le hablo. Normalmente no me comportaría así con una dama, pero esta mujer no me parece digna de consideración ni de respeto. Si he lastimado su orgullo, no me interesa. Ella no se tomó ninguna molestia por Clarisse cuando se metió a la cama con mi hermano. —Soy la pareja de Noah —replica —. ¿Cómo es que no se me permite estar a su lado? El descaro en su pregunta es insultante. —La pareja de mi hermano, por legalidad, ante la manada y mi consejo, sigue siendo Clarisse. Hasta que el divorcio sea definido y el rompimiento concluya, usted no es nada suyo. Si acaso, será reconocida como su amante, eso no le da ningún lugar en la familia o en mi mesa. La perplejidad de su expresión no me conmueve. Ese papel de mujer inocente y enamorada no le sienta para nada. Es una adulta, no una mocosa ilusa que no conoce del mal en sus acciones. —De puertas para afuera pueden hacer lo que se les plazca —espet
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