Me marcho antes de terminar con la poca paciencia que tengo y me encierro en la habitación, porque ya me he dado cuenta que hoy no es un buen día, en realidad, parece que es un viernes trece donde solo cosas terribles suceden. Por eso, aunque Kael me llama y el niño también, ignoro al primero y con el segundo no tengo otra opción, ya que, solo podría preocuparme por lo que es capaz de realizar. El pequeño, se queda a mi lado, abrazándome a mi cintura, para posteriormente quedarse dormido mientras yo pienso en tantas cosas que debería hacer para acelerar mi venganza en contra de Kael. — Jefe García, ¿necesita algo? — Solo voy a ver como ellos se encuentran. — dice Kael del otro lado de la puerta. De inmediato, cierro los ojos y de inmediato, me siento tan patética, ya que, no debería fingir dormir como una adolescente tonta. — Solo así pueden ser tranquilos. — dice Kael apenas entra al lugar. — ¿Quiere que hagamos algo, jefe García? — C
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