Capítulo 11. Mike
Se quedó quieta.Mike se acercaba por la orilla con anteojos negros, caminando sin apuro, como si Maldivas no tuviera ningún poder sobre él. Llevaba una camisa negra, abierta lo justo, las mangas arremangadas de manera descuidada pero precisa, pantalones livianos, caros, de esos que no necesitan marcar nada para decirlo todo.El pelo negro, peinado hacia atrás, impecable sin parecerlo. La barba oscura, cerrada, perfectamente descuidada. En el cuello asomaban algunos tatuajes, apenas visibles, lo suficiente para insinuar algo más profundo, más denso. Las manos —grandes, seguras— estaban tatuadas también, tinta oscura marcando los nudillos, los dedos.Era hermoso de una manera brutal.Despampanante.No por exceso, sino por control. Por esa forma de caminar como si el mundo se acomodara solo alrededor suyo. Paula sintió el impacto físico, inmediato, una presión en el pecho que le marcaba su presencia.Mike levantó la cabeza apenas, los anteojos todavía puestos, y la miró como si ya supie
Ler mais