POV: SigridLa madera fría y dura de la mesa de curaciones chocó contra mi espalda desnuda, pero apenas registré la incomodidad. Mi piel ardía, envuelta en una fiebre que había estado incubándose durante cinco largos y gélidos años en el Norte.Haldor no me dio tiempo para pensar, ni para respirar. Sus manos gigantescas, ásperas por empuñar acero y domar monstruos, se movieron con una prisa feroz y devastadora. En un solo tirón brutal, el cuero oscuro de mis pantalones cedió, deslizándose por mis caderas junto con la ropa interior, dejándome completamente expuesta bajo la tenue luz de la luna que se filtraba por los altos ventanales de la torre médica.El contraste era salvaje. Yo estaba allí, pálida, marcada por cicatrices de escarcha y viejas batallas, desnuda frente al Rey de las Sombras. Haldor se cernió sobre mí, aún vestido parcialmente con sus pesados pantalones de combate, su pecho inmenso y esculpido brillando con un ligero sudor, las runas negras de su linaje palpitando al r
Ler mais