Los meses se fundieron con dolor, sudor y revelaciones. El tercer mes trajo consigo un deseado cambio de dinámica. Ya no éramos maestro y alumna; éramos dos depredadores supremos afilando sus garras el uno contra el otro.El pasar del tiempo no solo se evidenciaba en la fuerza y agilidad que iba ganando con el entrenamiento, sino también con el crecimiento de mi vientre. El cachorrito de linaje Alfa Puro y magia de Sombra se desarrollaba a un ritmo alarmante, exigiéndome grandes cantidades de energía.Sin embargo, en lugar de hacerme vulnerable y débil, tener a mi cachorro en mi vientre me volvió infinitamente más peligrosa. Los instintos maternales de mi loba se mezclaron con mi sed de venganza, creando una barrera psicológica impenetrable.Una tarde, después de una sesión particularmente brutal donde ambos terminamos cubiertos de moretones y lodo subterráneo, estábamos sentados en el borde de un lago termal subterráneo. El agua caliente emitía vapores que relajaban nuestros músculos
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