AriellaAntes de que pudiera terminar, me besó. Más fuerte esta vez. Con más hambre.Me besó como si intentara hacerme callar. Como si no pudiera soportar las palabras, pero aun así necesitara sentirlas a través de mí, en mí. Ya no fue sutil. No se trató de consuelo.Fue desesperado. Como si ambos estuviéramos confundidos, heridos y buscando respuestas que no sabíamos cómo pedir.Pero de alguna manera, incluso en medio del caos, nos encontramos el uno al constructor de nuevo. Justo allí. Justo en ese beso.Antes de que pudiera decidir qué iba a hacer, Asher me sacudió contra él otra vez y reclamó mi boca en un beso feroz que me hizo jadear para luego tensarme. Su lengua se deslizó entre mis labios y, sin quererlo, me abrí para él, partí los labios y luché con su lengua usando la mía. Mis manos encontraron el camino hacia su cabello, tirando, hurgando, deseándolo más cerca y, al mismo tiempo, queriendo empujarlo lejos. Asher me sujetó por el trasero y me levantó. Mis piernas se enr
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