CAPÍTULO 40Lía se puso el delantal de pintura y comenzó a reunir su equipo de pintura, bajo la atenta observación Luca, quien se había autonombrado supervisor del proyecto creativo, Ava le recomendaba a la niña hacer un bosquejo en su cuaderno de dibujo y Leo hacía cálculos de las proporciones que debía tener el mural.La pequeña, una vez señaló la pared sobre la que quería hacer su mural convenciendo tanto a Ava como a sus hermanos, inició su labor con mucho entusiasmo, incluso tarareaba mientras deslizaba sus pinceles por la pared.Si se daban tres pasos atrás se podía distinguir el hermoso paisaje que estaba creando, había grama, arboles, un lago, todo iba bien hasta que dramáticamente exclamó: –No puedo hacer el cielo, no encuentro el color adecuado. –Tienes mucho azul –concluyó Luca en su pensamiento lógico–, ¿cómo que no encuentras el color adecuado? –Luca, a veces… a veces… –A veces qué Lía, termina de hablar. –Que a
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