Olivia decidió dejar de esperar al hombre, pues se hacía tarde. Sabía que si esperaba más, podría tener fiebre al día siguiente. Corrió a ducharse y se acurrucó bajo una manta. Justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos para dormir, la puerta de la habitación de Xavier se abrió. Xavier estaba allí de pie. Olivia saltó de la cama, corrió hacia él y lo abrazó.—Dios mío, me asustaste, Xavier. —Los fuertes brazos del hombre la rodearon, atrayéndola hacia sí en un cálido abrazo. Se sintió segura y protegida. Pero demasiado pronto, él la soltó y retrocedió, rompiendo la conexión física entre ellos. Entró en el vestidor y salió solo con una toalla.Su pecho, duro como una piedra, estaba a la vista de Olivia. El hombre entró en la ducha, y Olivia se quitó toda la ropa y lo siguió al baño. Le dio una palmadita en la espalda al entrar. Cuando el hombre se giró para mirarla, encontró sus labios pegados a los de Xavier. El hombre había tenido un día largo, así que no iba a negarle a la mujer
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