Capítulo 81 —Como sucedieron las cosas...NarradorLuego de recibir el mensaje en el que Geon, supuestamente, la abandonaba, Dana quedó devastada.No fue un llanto escandaloso ni una escena dramática. Fue peor. Fue ese tipo de dolor que se instala en el pecho como una piedra, que no grita, que no corre, que simplemente aplasta. Bon intentó consolarla. Le habló con cuidado, con afecto, con esa torpeza noble de quien quiere ayudar y no sabe cómo. Incluso trató de averiguar qué había pasado realmente, pero Dana no quería escuchar razones, ni hipótesis, ni “tal vez”.Para ella, Geon había elegido el silencio. Y el silencio, para Dana, siempre había sido abandono.—Yo sé que la vida de campo no es para ti —le dijo Cho una tarde, con voz cansada pero sincera—. Menos aquí, en Corea. Pero puedes quedarte con nosotros. Afrontemos esto juntos.Dana negó despacio.—Lo sé, Cho. Y se lo agradezco… a usted, a su hija, a su yerno. Me han dado todo, incluso cuando yo no tenía fuerzas. Pero debo volver
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