POV: Elías AnchorenaLugar: Mansión Anchorena, CaliforniaLuego del golpe de realidad que tuve al abrir los ojos, me levanté y caminé al baño en modo automático. Me lavé la cara con agua fría, esperando que el choque helado congelara también lo que estaba sintiendo. O al menos, que me hiciera volver a mis sentidos.Me miré en el reflejo del espejo. Las gotas de agua caían por mi barba de dos días y en la frente se reflejaban los surcos del hombre que había sobrevivido a la pérdida, al luto, al escrutinio público, a los inversionistas buitres y a la tiranía de su propia madre. El hombre que había construido muros con mármol, agendas apretadas y contratos blindados, ese mismo que había mantenido a Matías a salvo en una burbuja de crist
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