Capítulo 90 Entré a la habitación con el corazón apretado, me sentía desesperada sin saber que había pasado con mamá. El olor a hospital me incomodaba porque me recordaba los momentos más tristes de mi vida, pero lo que más me pesaba era verla, no sabía cómo iba a reaccionar con mi presencia.Mi madre estaba sentada en la cama, con la mirada perdida, estaba llorando y esa imagen me peso. Ella era una mujer poderosa, siempre orgullosa y verla así, casi destruida me quemaba.Cuando escuchó la puerta, giró su cabeza lentamente y al verme su expresión cambió, se limpio las lágrimas rápidamente, supongo que no quería que yo la viera en su momento más vulnerable.—Vete —dijo en voz baja, sin levantar mucho la voz, pero con una frialdad que me atravesó el alma —. No quiero verte, no necesito de tu lastima.Me quedé paralizada unos segundos, apretando las manos en mi vestido. Sentí ese impulso de irme, de dejarla sola como me lo pedía, de aceptar su rechazo pero no lo hice.Di un paso hacia
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