El sábado por la mañana, Thiago se levantó antes de que sonara el despertador.Lo hacía a veces, en los días que contenían algo que necesitaba ser pensado antes de que el mundo exterior empezara a exigir cosas. Se levantó sin despertar a Ximena, que dormía con esa regularidad profunda de los meses de embarazo que le habían devuelto, paradójicamente, una calidad de sueño que hacía semanas no tenía, y fue a la cocina a preparar el café con esa concentración de los actos cotidianos que son también una manera de organizar lo que uno lleva dentro.Pensó en su padre.
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