Empezó a escribir esa misma noche, antes de que la decisión tuviera tiempo de enfriarse.No sabía qué forma tenía todavía lo que estaba escribiendo. No era el prólogo del libro de Cristina —eso ya existía, ya había cumplido su función, ya estaba en manos de lectores que Ella nunca conocería. Esto era diferente. Más privado. Sin la obligación de servir a una estructura editorial ni de responder a las preguntas que un libro sobre Marina necesitaba responder.Era solo p
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