¿Baño juntos? Hmm… Antes de que pudiera responder, él ya había llegado hasta mí y me hizo girar hacia el espejo cercano, presionando mi frente contra el frío mostrador. Jadeé por el movimiento repentino, con las palmas de las manos apoyadas en el mármol. En el reflejo, vi sus ojos oscuros con algo hambriento y casi salvaje. —¿Kelvin, qué pasa ahora? Él me interrumpió inclinándose sobre mí, su pecho contra mi espalda, los labios rozando el borde de mi oreja. —Te extrañé —gruñó—, joder, Lisa… Te extrañé tanto. —Has estado volviéndome loco todo el día —continuó, con la voz baja y tensa mientras besaba el costado de mi cuello y luego mordía con la fuerza justa para hacerme gemir—. Hablando de huir de mi familia… Estás pensando demasiado… Intenté girar la cabeza para mirarlo, con la confusión mezclándose con la excitación creciente. —¿Por qué estás—ah! —Su mano se había deslizado entre mis muslos desde atrás, sujetándome con posesión. Me frotó con firmeza, como solía hacerlo. —Porq
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