Narrador:Al bajar había sentido la leve brisa del mar, había probado el sabor salado del aire cuando abrió la boca. Caminó hacia un pequeño borde, desde ahí podía ver mejor la vista, era precioso el efecto del sol sobre el agua azul oscuro, justo como su interior. Las olas iban y venían en un vaivén suave, relajante, hipnótico.Su concentración se vio interrumpida por el sonido de su teléfono, al alzar la vista vio que era su hermano, sabía porque la llamaba, seguro la psicóloga le había dicho que faltó a la cita.- Willow, ¿dónde estás? No fuiste a la consulta ‒parecía calmado pero en su voz se podía notar la preocupación, en estos meses había aprendido a conocerlo tan bien.- Para que hacerle perder el tiempo, en realidad, ya les hice perder mucho el tiempo a todos, soy un fracaso ‒su tono era plano, resignado, como el de alguien que anuncia el clima o el precio del té.- No digas eso Willow, no importa lo de hoy, ya se solucionó, no era mi intención ser muy rudo contigo ‒no había
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