Capítulo 76. Nacimiento.
Capítulo 76. Nacimiento. El aire en la suite de obstetricia se vuelve denso. El zumbido rítmico de los monitores fetales, tres latidos distintos, tres galopes constantes, llena la estancia, compitiendo con el sonido de la lluvia que golpea rítmicamente contra los ventanales. Alicha está en el centro de la habitación. Su rostro, habitualmente de una serenidad, está transfigurado por el esfuerzo. El sudor perla su frente, y sus dedos se hunden en mis antebrazos con una fuerza que nace de las entrañas. Cada contracción es una ola que amenaza con sumergirla, pero ella emerge de cada una con una determinación que me estremece el alma. —Mírame, Alicha. Solo a mí —le susurro, pegando mi frente a la suya.— No estás sola. Estoy aquí, y ellos están listos para conocerte. Ella exhala un grito que es mitad súplica y mitad rugido de dolor. La doctora, una mujer cuya mirada posee la frialdad necesaria para manejar este milagro triple, hace una señal al equipo de neonatología. Tres cunas t
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