Narra Ithiliel:Aquella tarde, me sentí profundamente triste.Mi vida entera eran retazos de momentos llenos de soledad, de tristezas y amargura, en donde mi valor como mujer, según el resto del mundo, dependió siempre de ser tomada y marcada por alguien, de dar a luz a los herederos de algún poderoso Alfa, y asegurar mi lugar como la luna de una manada.Pero yo, me negué completamente a ello, y así, una vida en la fría soledad dio comienzo, hasta que llegó el…aquel joven amable del que no recuerdo su rostro, que me mostró que no todos los hombres del mundo, eran realmente perversos, y me hizo soñar con una vida más allá de la soledad de mis territorios, en donde a nadie le molestaba que yo fuese feliz.El me prometió protegerme hasta lograr mi libertad, pero nunca más volví a verlo, y ahora, Arien Solarion me había hecho esa misma promesa…una promesa, que anhelé verse cumplir.Ahora, alguien extraño, frio y cruel, me atacaba en mis sueños, en la vida real, vida en la que, por primera
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