Ronan no dice nada. _ Tengo razón... ¿verdad? _ Sólo somos amigos. Suspira, apoyando las palmas de las manos en la parte superior de la estufa de leña. _Y sí, tengo sentimientos por ti. Mi estómago se aprieta. _ ¿Qué tipo de sentimientos? _ El tipo que no quiero. Ocupo mis manos preparando la batidora de mano, mis ojos desviados. Eso no se suponía que sucediera. _ ¿Desde cuándo? _ No lo sé, pero no me di cuenta hasta que volviste. Finalmente, me atrevo a mirar hacia arriba, para encontrarme con esos penetrantes ojos verdes. Suelto un suspiro tembloroso. _ Ronan, estoy locamente enamorada de Diego. Yo… _ Lo sé. No pido nada, ni espero nada. Tú preguntaste, así que te lo digo. Se cierne un silencio incómodo. Finalmente, Ronan regresa a la estufa de leña, donde las llamas comienzan a crepitar y lamer la parte superior abierta. Capto la sonrisa que curva sus labios. _ ¿Para qué es eso? _ ¿Me entregó ese lubricante la otra noche? Él niega con la cabeza. _ Un gran movim
Leer más