Hago lo que me pide, empujando mi dedo, tocándome donde Diego me invadió esta mañana. Todavía estoy un poco dolorido. _ ¿Esta mojada? No me mientas. _ Sí.No es una cantidad loca, pero más que suficiente. Inclina la cabeza hacia atrás, mostrándome ese cuello sexy y la nuez de Adán que sobresale. Si estuviera allí ahora, lo recorrería con la lengua. Solo el pensamiento está trayendo calor entre mis piernas. _ Quiero que me acerques a ti en la cama, y luego quiero que te folles por mí. Justo en mi cara. No sé si son las palabras que dice, pero la forma en que las dice, su voz grave y exigente, hace que mis muslos se aprieten. _ Vamos, Prue. Solo me he tocado una vez frente a él, la noche anterior me enteré de su exasistente y todo empezó a ir a la mierda. Ni siquiera estamos juntos en la misma habitación esta vez, lo que lo hace un poco menos estresante. Alcanzo el iPad y luego me deslizo hacia atrás hasta que mi espalda descansa contra mis almohadas. Abriendo mis piernas, lo apoy
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