PUNTO DE VISTA DE ELIANA Esa confesión no era necesaria. Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa y luego su expresión cambió a una que no pude comprender. "Ya te lo he dicho, Eliana, ¡no puedo amarte! No puedo amarte..." Dijo las palabras con tanta fuerza y, finalmente, con asco. Se me llenaron los ojos de lágrimas; no pude evitar reaccionar ante su evidente asco. "¿La idea de amarme te da tanto asco?" "No es así, Eliana..." "¿No lo es? Entonces dime, ¿cómo es?" Sollocé, respirando hondo para contener las lágrimas. "Puedes besarme, follarme y hacer todas esas cosas íntimas conmigo, pero de alguna manera, ¿amarme es asqueroso?" Sin querer oír nada más, nada que pudiera hacerme derrumbarme delante de él, me levanté de la cama, secándome las lágrimas. Me alegré de que finalmente nos aceptara... de que aceptara esta pasión innegable que compartimos, pero al mismo tiempo, no podía soportar nada que me hiciera sentir menos yo misma, no después de tanto esfuerzo por tener
Leer más