EPÍLOGO No era un día cualquiera; se sentía diferente, vibrante. El hogar de los Vaughn-Collins bullía de actividad en cada nivel. En la planta baja, el matrimonio conformado por Damon y Adele, padres de Alice Collins, ocupaba la habitación de la noche anterior; a su lado, Christopher descansaba tras una semana de estancia. Un nivel más arriba, Alice y su familia colmaban el espacio, una estirpe numerosa que reflejaba la vitalidad de la casa. En el nivel inferior, Avy junto a sus esposos y sus dos hijos, Ethan Mateo y Sienna, comenzaban la mañana con el entusiasmo propio de un gran acontecimiento. —Buenos días —susurró Avy a su esposo, depositando un beso breve. Debía despertarlo; la jornada exigía premura. —Buenos días —respondió él, con la voz pastosa por el sueño—. ¿Qué hora es? —Hora de levantarnos —soltó Avy, apartándose del lecho. Hoy no habría margen para los cinco minutos extra de rigor. Se escabulló hacia el baño para asearse. —Ethan, amor —lo reprendió al encontrarlo aú
Leer más