Las cosas se estaban saliendo de control. Su plan perfectamente calculado estaba arruinado.Las manos de Alistair se apretaron alrededor del volante mientras el coche avanzaba a toda velocidad por la carretera, lanzando grava detrás de él. Su respiración era irregular, no por miedo, sino por la rabia que había estado acumulándose durante años.Desde que Alaric nació, nada volvió a ser igual. Antes de eso, él había sido suficiente. Era el único hijo y uno al que no tenían más remedio que aceptar. Podía hacer lo que quisiera porque sus padres no tenían otra maldita opción.Luego apareció Alaric. Fue el año en que casi abandona la universidad por un escándalo. Sus padres parecían haberse dado por vencidos con él y, de repente, todo cambió.No les importaba cuando él metía la pata, pero pusieron todo su esfuerzo en criar a Alaric, que solo tenía que ser un niño prodigio, haciendo que él pareciera un chiste. Las expectativas de todos cambiaron y dejaron de girar a su alrededor.Nunca lo di
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