Piper —¡Mamá! ¡Mira!——¡Estoy mirando!—Sentada en el patio trasero de nuestra casa, observé cómo Maddie, con Mick cerca, lanzaba la pequeña pelota de baloncesto con la que había estado jugando, impulsándola con todas sus fuerzas. La pelota describió un amplio arco en el aire, llegando hasta el otro extremo del jardín. Maddie dio vueltas sobre sus piececitos. —¡No soy yo! ¡Mira a Mick!—Valentino y yo intercambiamos una sonrisa antes de volver a prestar atención al espectáculo. La pelota alcanzó su punto más alto y luego cayó. Sin embargo, antes de que tocara tierra, Mick corrió hacia ella y saltó con un impresionante gesto, atrapándola en el aire con los dientes y aterrizando con gracia.—¡Guau!—, dije, aplaudiendo. —¡Eso fue genial!— —Puede que sí —respondí.—¡Voy a enseñarle algunos trucos más!— Sin esperar respuesta, Maddie volvió su atención a Mick y comenzó a perseguirlo, riendo a carcajadas mientras Mick ladraba y salía corriendo, feliz de que ella lo persiguiera.—¿Más vino
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